Traductores de la literatura revelan sus secretos

Infobae Cultura entrevistó a cinco traductores que llevan la narrativa en español a sus propias lenguas..

El alemán Peter Kultzen, la francesa Isabelle Gugnon, la estadounidense Megan McDowell y las británicas Iona Macintyre y Fiona Mackintosh, hablaron sobre los desafíos y entresijos de esta tarea que también es un arte y que, progresivamente, conquista mayor visibilidad.

 

El alemán Peter Kultzen, la francesa Isabelle Gugnon, la estadounidense Megan McDowell y las británicas Iona Macintyre y Fiona Mackintosh, hablaron sobre los desafíos y entresijos de esta tarea que también es un arte y que, progresivamente, conquista mayor visibilidad

 

The adventures of China Iron de Gabriela Cabezón Cámara. Crève, mon amour de Ariana Harwicz. Sittenlehre de Martín Kohan. Fever Dream de Samanta Schweblin. Les théories sauvages de Pola Oloixarac. Die Donnerstagwitwen de Claudia Piñeiro. Things We Lost in the Fire de Mariana Enríquez. Estos son apenas algunos de tantísimos libros argentinos a los que pueden acceder lectores no hispanoparlantes gracias a la figura insoslayable del traductor o traductora literaria.

 

Infobae Cultura entrevistó a cinco traductores literarios que llevan la narrativa latinoamericana y española a sus propias lenguas. El alemán Peter Kultzen, la francesa Isabelle Gugnon, la estadounidense Megan McDowell y las británicas Iona Macintyre y Fiona Mackintosh, quienes revelan desafíos y entresijos de este oficio que también es un arte y progresivamente conquista mayor visibilidad.

 

Junto a Cabezón Cámara, las académicas Macintyre y Mackintosh inscribieron recientemente sus nombres en la shortlist del prestigioso International Booker Prize 2020 por su traducción de Las aventuras de la China Iron. “Es una lucha permanente lograr que el ámbito académico reconozca el valor creativo de la traducción literaria y el prestigio de la International Booker shortlist es algo que tiene un fuerte impacto en este sentido”, se alegra Mackintosh. “Y pensar que más lectores van a conocer a la China me hace feliz”, complementa Macintyre desde una Edimburgo en plena cuarentena por la pandemia de coronavirus.

 

Más allá de los avances en la visibilización de este oficio, la vida de un traductor suele ser precaria, explica McDowell luego de integrar tres veces la longlist de este premio que reconoce la mejor ficción traducida al inglés, con sus versiones de Distancia de rescate, Pájaros en la boca y este año Kentukis de Schweblin. “No tenemos la estabilidad relativa de un editor que recibe un sueldo, ni el respeto que despierta un autor, y muchas veces tenemos que pelear para que nos paguen”, afirma la traductora que reside en Santiago de Chile. Y señala que la situación “varía mucho según el país; creo que en algunos países europeos tratan mejor a sus traductores”.

 

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